Felipe VI en Arabia Saudí


A ver si me entero de una cosa. Felipe VI viaja a Arabia Saudí para venderles las armas con las que nos atentan luego los grupos terroristas financiados por éstos. Y aún encima les lleva mensajes sobre los derechos humanos (no las useis que hacen pupita). Eso es como si a mi vecino regatonero del piso de abajo le regalo un equipo de musica, la discografia de Daddy Yankee completa y le digo que hay que respetar a las mujeres.
Y la reina Letizia ¿por qué nunca le acompaña en estos viajes? ¿Será cosa de hombres? ¿No tiene velo a juego con los zapatos? ¿Tiene alergia al petróleo? ¿Miedo a que la cambien por tres camellos?
Mi cuñado dice que cosas como estas dan puestos de trabajo aquí. Lo dice mientras rodea con el dedo el borde de su vaso de Gin Tonic. Será verdad, entonces, y le pregunto que clase de trabajo da si lleva más de tres años y medio en el paro. Que me lo diga

Los fistros

Siempre que había una moda televisiva, las grandes firmas respondían con su producto comercial para sacar tajada del asunto. Fue el caso de los "Fistros" del gran Chiquito de la Calzada, entre muchos... y a un precio joven: 25 pesetazas de las de antes. Hoy en día los "chiquitazos" hasta están cotizados en Bolsa. El "índice candemor" está a la alza y es imparable cuanto más tiempo pasa. Os dejo unas expresiones para moveros mejor por el mundillo bursátil de la praderar


  • "¡Pecador!".
  • "¿Te da cuen?".
  • "¡Fistro!".
  • "¡Le voy a jasé un número nuevoooorl!".
  • "¡Pecaor de la praderar!".
  • "¡No puedor, no puedor!".
  • "¡No te digo trigor por no llamarte Rodrigo!".
  • "¡Asexsuarrr!".
  • "¿Cómorr?".
  • "¡Hombre malo, violento!".
  • "¡Fuegorrrl!".
  • "¡Aguaaa, aguaaa!".
  • "¡Hijoputarrl!".
  • "¡A can demor e narrr!".
  • "¡Cobarderr!".
  • "¡Al ataquerrrr!".
  • "Meretérita".
  • Cantando: "Sieteee caballo que vienennn de Bonanzaaarrlll".
  • "¡Ten cuidadínnn no te hagas pupita en el fistro duodenalll!".
  • "¡Jarl!".
  • "¡Que lo sepas!".
  • "¡Hijo míoorrr!".
  • "¡Er putaaarrr!".
  • "¡Hasta luego Lucasss!".
  • "¡Por la gloria de mi madre!".
  • "Tienes más pintura que el neceser de Marujita Díaz".
  • "Eres más falso que el flequillo del Dioni".
  • "Eres más feo que el Fari comiendo limones".
  • "Eres más peligroso que un tiroteo en un ascensor".
  • "¡Se ha pasao usted con mi bambina! ¡Es usted un torpedo del año cuatro!".
  • "Ere ma violento que el entrenador de lo Pogüer Renlle".
  • "Trabaja menos que el sastre de Tarzán".
  • "Acapiporla".
  • "Ay canemor".
  • "A güán, a peich, agromenáuer".
  • "¡Cuidadín!".
  • "¡Te voy a borrar el cerito sesualrllr!".
  • "¡Ese fistro danimarl!".
  • "¡Te viá cortá el fiistro dabajo!".
  • "¡Uno que nació después de los dolores!".
  • "¡No puede sé!".
  • "¡Es un diodená de persona humana!".
  • "¡Un gesto de hombre malo de la pradera!".
  • "Apiticain, mor nau".
  • "Se mueve uhté mah que los precioh!"
  • "¡Relájese usterl!"
  • "Relájate físicamente, morálmente"
  • "Lo maté en agosto, la calóh apretaba"
  • "En vez del graduado escolar tenía una etiqueta de Anís del Mono"
  • "¡No compre pan!"

Vamos de botellín

Medio millón de menores se emborrachan al mes en este país. Medio millón que son 500.000 para los despistados. Empiezan a la tierna edad de 13 años pillando ingentes cantidades de alcohol en tiendas de chinos o supermercados. Me acuerdo cuando tenía yo 12 ó 13 años y comenzaban los fríos invernales, y con ellos los primeros resfriados, que siempre había una abuela ahí, con el chupito de brandy que te lo metía por la boca y te mandaba a la cama a sudar. Y vaya si sudábamos... mano de santo. O cuando llegaban las navidades y estaba el abuelo o tío a pié de cañón que te daba a probar el champán y acababas potando la cena por dos o tres dedos mojados que tomaras. Pero aquello eran mini borracheras inocentes.
Yo, desde aquí, ya que hablamos de minis,  quiero aportar una solución al grave problema este del botellón, y es que cambien los hábitos haciendo  "botellín", mucho más barato y bastante más sano. Las grandes marcas de licor deberían espabilar y cambiar sus botellas a la vista en las tiendas por las mini botellas que todos conocemos y casi nunca vemos. Aparte de ocupar menos espacio en estantería, los jóvenes harían sus mini cubatas y el impacto etílico se reduciría. Eso si, ellos deben de poner de su parte también, y saber convivir con la "chispa" del alcohol, mucho más divertida y con la que recordarás siempre lo que hiciste esa noche, y no ese coma etílico con el que no se disfruta, sufres y haces sufrir a los demás.  Las botellas grandes que nos las dejen a nosotros, los adultos, que sabemos gestionarlas bien.